Detrás de escena. Bendición tras bendición.

Guatemala
Energía renovable

Recuerdo que don César fue nuestra última entrevista en Guatemala. Al finalizar con él, nos iríamos directamente al aeropuerto.

Guatemala es un lugar maravilloso, y los días previos habíamos tenido la oportunidad de conocer proyectos lindísimos y lugares sencillamente despampanantes.Las distancias son largas, cuando llegamos a casa de don César honestamente veníamos muy cansados. Hacía frío.

El cansancio se convirtió en emoción y el frío en calor cuando vimos salir a don César de su casa para recibirnos. Una sonrisa de oreja a oreja, un estrechón de manos fuerte, caluroso, fraterno y un saludo tan sincero que de un simple desconocido, lo sentí familiar. Quería escuchar todo lo que tuviera que decirme.

Entramos a la casa y pasamos a un cuarto donde había una mesa rectangular, mediana, cubierta con un mantel plástico estampado de algo que me pareció eran guirnaldas, pero a lo mejor era otra cosa. Tomamos asiento y la conversación comenzó con un: “Don César cuéntemelo todo.” Por los siguientes 45 minutos, así lo hizo. 

En medio de la conversación se unieron doña Lulú y Made, la hija de ambos. Dos sonrisas igualmente calurosas, dos personas igualmente familiares. 

Es difícil explicar la forma en como ellos hablaban de su historia. Un agradecimiento absoluto  paradójicamente lleno de incredulidad. “¿De verdad esto nos está pasando a nosotros?” Era la pregunta que se esbozaba constantemente en sus ojos y gestos cada vez que narraban una de las tantas bendiciones - como ellos las llaman - que han llegado a sus vidas desde que iniciaron el camino de la energía limpia.

La sonrisa que les provoca a todos el simple recuerdo de un momento feliz es verdaderamente conmovedora. Me encantaría que todos tuvieran la oportunidad de escuchar de sus bocas el día en que Petunia - su vaca - dio a luz a sus tres, sí tres, terneros. Angélica, Copo y Petunia. 

Ellos lo ven todo como una bendición de Dios, pero en esencia como una cadena de eventos muy afortunados que nacen desde un único lugar: el biodigestor. Sin el biodigestor no hubieran comprado la vaca, sin la vaca no hubieran tenido tres terneros, sin los tres terneros no estarían produciendo la cantidad de biol que hoy producen, sin el biol no habría huerto y sin huerto no tendrían nada que vender en la feria, sin nada que vender en la feria, no tendrían con qué vivir.

Creo que es esa cadena la que lo hace entender a uno - al menos a mí- la profundidad, la relevancia y la importancia que una sola tecnología puede tener en la vida de alguien. No es solo un tema ambiental, colectivo, es también un tema humano, personal.

“La vida es como un espejo, si las ves sonriendo te sonríe de vuelta.” Que frase indiscutiblemente trillada, sin embargo no puedo evitar pensar después de conocer esta historia que es inevitablemente verdad.

Con la misma sonrisa con la que nos recibieron se despidieron de nosotros; reiterándonos su agradecimiento por haber realizado la visita a su humilde hogar, sin siquiera sospechar que los más agradecidos éramos nosotros. Nunca había visto tantísima riqueza.