Mujeres Solares

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Nicaragua
Acceso

En Totogalpa a 216 kilómetros de la capital de Nicaragua, detrás de un portón de metal negro con detalles en pintura amarilla; se encuentra hace más de 10 años ya, un lugar que se ha convertido en la casa de la energía limpia, verde, sostenible. Un espacio que ha sabido cultivar y resguardar la fuerza, la independencia, y  autonomía de un grupo de mujeres que hoy por hoy lo llaman su casa y a las personas que en el trabajan su familia.

Susan Kinne una canadiense Ingeniera en Electromecánica y Electrónica llegó a Nicaragua en el año 89 creyendo firmemente que ella podía aportar algo que quizás traería un poco de luz a lo que años atrás había quedado oscuro por uno de los episodios más violentos de la historia centroamenricana, la guerra civil nicaragüense. 

Un propósito que hoy ve sus frutos en un grupo de 19 mujeres y un hombre que responden al nombre de: Las Mujeres Solares. 

 

Antecedentes

Todo inició hace más de 15 años cuando Susan llegó al departamento de Madriz -municipio de San Lucas - con un proyecto cuyo objetivo era generar trabajo a base de energía renovable (energía solar) para los lisiados de guerra; o bien personas víctimas de minas en los tiempos de la guerra civil. 

Su objetivo último era organizarlos con el fin de que se reintegraran a la sociedad; y se reinsertaran en ella con nuevas ideas, nuevos retos y por supuesto nuevas formas de traer ingreso a sus familias.

Doce meses era el tiempo estimado de duración del proyecto. Se basaba en traer a Nicaragua especialistas extranjeros en energía renovable, que -a manera de voluntariado- enseñaran a los locales de varios municipios del departamento de Madriz a cómo construir paneles solares. Y de esta manera darles las herramientas necesarias para emprender nuevos proyectos en el futuro.

En el municipio de San Lucas el proyecto no fue muy bien aceptado por la población masculina. Ante esto comenzó a surgir una figura inesperada dentro del proceso de ejecución, las protagonistas de esta historia que hasta ese momento eran desconocidas; las mujeres. 

Doña Vidalia Pérez Rivera y doña Rumalda López las esposas de don Marco Antonio Perez López y don Mauro Antonio Pérez López. Los único sobrevivientes de la idea inicial que decidieron seguir adelante con el proyecto, pero no en San Lucas, si no unos kilómetros más al norte en Totogalpa, su municipio.

Empezaron reuniéndose debajo de los árboles. Luego mudaron sus encuentros a la casa de don Mauro, hasta que se hizo evidente la necesidad de tener un lugar que pudieran llamar suyo.

Susan compró con su propio dinero una propiedad en el municipio de Totogalpa, que hoy por hoy es el terreno donde se encuentran: El Centro Solar, el Tesoro del Sol y el Restaurante Solar. Todas estructuras que Las Mujeres junto con la colaboración de varias organizaciones -entre ellas Hivos- y el soporte de algunos premios obtenidos en el transcurso de los años, han construido.

Iniciaron unas cuantas en la comunidad de Sabana Grande (2300 habitantes), simplemente como un grupo de personas que compartía los mismo intereses. La Cooperativa organizada y autosugestionada que son hoy, se debe a un proceso paulatino de crecimiento y  aprendizaje constante, lleno de retos y carencias a nivel económico.

 

Infraestructura - financiamiento

La construcción de su primer local empezó como un sueño. No contaban con los fondos suficientes para la compra del material ni la contratación de mano de obra. Sin embargo, eso no representó un mayor problema para ellas. El tema fondos lo resolvieron con ayuda de un dinero que obtuvieron de los premios ERA; y el tema mano de obra, se convirtió en el primer paradigma a romper. Ellas mismas construirían su lugar. Cada una tomó como tarea la construcción de un número determinado de adobes, sin importar que para ello tuvieran que cargar agua casi a un kilómetro de distancia. La meta eran 7000.

Con la meta cumplida y la guía de Dulce Guillén - una reconocida arquitecta nicaragüense especializada en la construcción de infraestructura con adobe - lograron edificar  el Centro Solar; un espacio que hoy es el lugar donde se resguardan todas las tecnologías de energía renovable con las que cuenta la Cooperativa y que por muchos tiempo sirvió como el centro de operaciones de Las Mujeres Solares.

En el 2011, mismo año en el que se constituye oficialmente la Cooperativa,  se cumplió otro de los sueños. Gracias al apoyo de organizaciones como el PNUD e Hivos se logra la construcción del Restaurante Solar. Inmueble cuyo funcionamiento es en un 50% a base de energía limpia. No en su totalidad pues el restaurante demanda la utilización de dispositivos de alto consumo, que por razones de capacidad deben ser cubiertos por energía convencional. 

El Restaurante Solar no solo es la fuente de mayores ingresos de la Cooperativa, si no también el punto de encuentro de varios actores.

 

EDU -turismo

Algunos de estos actores son los voluntarios que llegan a vivir la “experiencia solar”. La mayoría  extranjeros que al visitarlas persiguen varios objetivos, el más importante quizás es aprender; de ello deriva el término EDU (educación)-Turismo. 

Los grupos, generalmente conformados por estudiantes internacionales, escogen la actividad que desean realizar o bien que les gustaría aprender, al mismo tiempo que se hospedan en los hogares de las mujeres, lo cual se convierte en una gran ayuda económica.

En el 99 inició la aventura con una única tecnología: los paneles solares. Hoy, más de 15 años después, Las Mujeres Solares cuentan con tecnologías diversas: hornos solares de distintos tamaños, cocinas mejoradas, secadores (director e indirectos), bici-generador, bici-licuadora, carbón mejorado - una mezcla elaborada a base de desechos agrícolas- y biodigestor. Todas tecnologías que promueven el consumo de energía renovable.

Los voluntarios tienen la libertad de elegir entre todas las tecnologías cuál es la que desean tomar como una oportunidad de aprendizaje. Una vez seleccionada la tecnología, las mujeres trabajan junto con ellos en la confección de las mismas, dándose de forma vivencial el proceso educativo. La cantidad deseada de tecnologías a construir y el tiempo en el que deben ser construidas, son aspectos determinados por los voluntarios. Lo anterior responde a que son ellos los que aportan los costos y los materiales para la construcción de las tecnologías.

 

Sacrificios

La Cooperativa a pesar de que lleva años formada, no ha llegado aún a un nivel de estabilidad económica. Esta situación imposibilita dar un salario a las mujeres que la conforman. Pese a esto, la falta de remuneración económica totalmente estable no significa ausencia de retribución a Las Mujeres por su trabajo.

 

Orden y autogobernación

En un maravilloso ejemplo de orden y autogestión Las Mujeres Solares idearon la forma de lograr la mayor cantidad de beneficio posibles para todas las partes.

Además de contar con una directiva que eligen de manera democrática cada cierto tiempo, están organizadas por comités. A pesar de que todas manejan las mismas habilidades, se organizaron por grupos especializados con el objetivo de que los ingresos se perciban de manera equitativa. Bajo esa premisa, un grupo está dirigido a la construcción de cocinas, otro a la construcción de carbón mejorado, otro a la construcción de hornos, otras se encargan de la cocina del restaurante, otras construyen páneles y así se dividen hasta cubrir todas las tareas. Es decir, las 20 mujeres cumplen un trabajo especializado.

Los primeros 7 meses del año se convierten en la temporada alta de visitas de voluntarios tanto nacionales como internacionales. Durante el tiempo que los voluntarios se quedan en la comunidad - entre una semana y 15 días - quienes reciben ganancias son las mujeres que se encuentran en la comisión de la actividad elegida. El beneficio que reciben las demás mujeres es el hospedaje que dan en sus casas al mismo grupo de voluntarios.

Aunado a lo anterior, el restaurante, las zonas verdes, el Centro Solar y los demás espacios no se limpian ni se mantienen solos. Son Las Mujeres las que día con día se encargan del mantenimiento y limpieza de estos espacios. Dado que parte de las responsabilidades que tiene cada una como miembro de la Cooperativa es el cumplimiento de un número de horas. Cuando ellas no pueden asistir a cumplirlas, lo hacen sus hijos o esposos, como prueba de que más allá  de una serie de responsabilidades esto es ahora un estilo de vida.

A las horas que ellas laboran, se les conoce como horas verdes. Otra de las expresiones de autogestión y búsqueda del beneficio común que las caracteriza y una opción más para retribuir su importante labor.

Empero las horas verdes funciona también como una especie de moneda de intercambio con la que pueden adquirir tecnologías. Así por ejemplo, si una de ellas desea obtener un horno solar o un panel, puede hacerlo a cambio de una cantidad determinada de horas verdes. Este sistema de intercambio les ha permitido a muchas integrarse y vivir las bondades de la energía limpia.

 

Aprendizajes para la vida

Romper barreras, ciclos y rutinas. Liberarse de limitaciones hechas por la mente y por el hombre. Esa ha sido su mayor recompensa. 

Las transformaciones que ellas han experimentado como mujeres han permeado a sus familiares y su vida familiar, a su comunidad y a comunidades vecinas. Su viaje con y a través de la energía renovable les ha abierto las puertas a otras realidades, a la adquisición de nuevas habilidades y al enriquecimiento personal e íntimo.

A este viaje se han unido sus esposos, sus hijos, sus padres. Los señores de la casa ahora saben como encargarse de la cocina mientras ellas salen a trabajar; los niños han entendido la importancia de esta forma de vida y han integrado un nuevo grupo en la comunidad -“Pedaleando hacia el futuro” - y los padres han sabido ser motivación y apoyo.

No ha sido fácil cambiar esquemas y allanar el camino para insertar nuevas concepciones de los ya erigidos roles tradicionales de hombres y mujeres dentro de una sociedad, pero lo han logrado. Ese cambio solamente pesa más para este grupo de mujeres que cualquier remuneración económica. Su recompensa se traduce en el conocimiento adquirido, en su capacidad de auto gobernarse, en las experiencias vividas, en el intercambio cultural con las personas que las visitan, en el fortalecimiento de su autoestima y auto valoración, en sentir que su lugar no es solamente en la casa y en la ilusión de tomar nuevos retos y establecer nuevas metas porque hay seguridad de que juntas pueden lograrlas.

El  tiempo que tienen juntas ha sido una demostración de empoderamiento y superación hacia el exterior por supuesto, pero sobretodo para ellas mismas. La energía limpia hoy forma parte de su historia personal.

Más de 5 años trabajando solas como Cooperativa sin devengar un salario estable; simplemente con la idea de alcanzar algo, cosas, metas que no se sabe ni cómo ni cuándo. Con la única motivación de hacer los sueños una realidad.

 

Planes futuros

Crear una marca, ejecutar su plan de negocios y seguir creciendo, esos son los sueños que siguen en la enorme lista. Aspiraciones que planean perseguir con las esperanza de un día comparar sus sueños con la realidad y que den lo mismo; tal y como lo han hecho con todo lo que hasta el momento se han propuesto.